Aït Ben Haddou, el asentamiento bereber que sedujo a Hollywood

La Momia; Gladiator; Alejandro Magno; Prince of Persia: The Sands of Time; Juego de Tronos ¿te suenan? Si has visto alguna de estas producciones ¡conoces Ait Ben Haddou! Y es que, situado a las puertas del infinito desierto del Sáhara a unos 190 kilómetros de Marrakech, este mágico lugar se erige como uno de los principales destinos turísticos de Marruecos, pero también como una de las localizaciones más recurrentes del país dentro del mundo del cine. Y la verdad es que cuando cruzas el río Ounila para adentrarte en sus rojizas callejuelas es como si te sumergieses en otro mundo.

Comúnmente conocido como “la Kasbah de Aït Ben Haddou”, este espectacular emplazamiento se trata en realidad de un Kasr, es decir, de un pueblo fortificado compuesto de Kasbahs de adobe. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 y ubicado en la provincia de Ouarzazate, Ait Ben Haddou emerge de la tierra como uno de los ejemplos más claros de la arquitectura del sur del país. Literalmente parece nacer del entorno, pues su construcción se efectuó utilizando los propios materiales de la zona (arena, arcilla y agua fundamentalmente) lo que le otorga ese camaleónico sentido que caracteriza los pueblos bereberes de la región. Una construcción entrañable, que sin el mantenimiento adecuado ¡podría desaparecer en sólo 20 años!

Hijo de un asentamiento amazigh

Para encontrar sus orígenes hace falta retroceder prácticamente mil años en el tiempo. Al igual que ocurre con otros ksars, Ait Ben Haddou nace del asentamiento de una tribu amazigh (bereber). Estas creaban este tipo de ciudades en localizaciones próximas a cauces y tierras cultivables, para así aprovechar sus beneficios. En este caso es el río Ounila el que da vida a las palmeras y otra clase de vegetación que inunda sus orillas. Junto a las palmeras datileras, abundan las higueras, los naranjos, los limoneros, almendros o y manzanos.

A medida que iban pasando los años, esta ciudad fortificada fue ganando importancia hasta llegar a convertirse en uno de los principales puntos estratégicos del país. Fue un día una parada obligatoria para aquellas caravanas de camellos que unían el entonces Sudán con las ciudades imperiales a través de una ruta comercial en la que el oro, la plata y los esclavos eran los protagonistas. Fue precisamente su posición estratégica como punto de control de mencionada ruta y espacio de abastecimiento para las caravanas lo que le llevo a ser una próspera ciudad que dio cobijo a miles de personas. Sin embargo, la construcción de las carreteras y la progresiva desaparición de las rutas de caravanas provocaron el efecto contrario, haciendo que la población disminuyese rápidamente hasta contar con el pequeño número de familias que hoy dan vida al lugar.

En los 50 del siglo XX la población de la ciudad antigua comenzó a cambiarse a las casas de la ciudad nueva, situadas al otro lado del río. Esto se tradujo en el abandono de las tareas de reparación que las familias llevaban a cabo en sus casas y, por tanto, en la degradación del lugar. Ait Ben Haddou pasó a ser objeto de protección global en 1953. En la actualidad el constante ir y venir de viajeros de todo el mundo a llevado al crecimiento de distintos negocios dedicados al turismo: riads, cafeterías, restaurantes, tiendas minerales y artesanía… que forman ya parte del paisaje.

La historia de Ait Ben Haddou ha quedado impresa en su morfología. El kasr se compone de una ciudad amurallada y seis kasbahs emplazadas a los pies de la colina que servían como contrafuertes y torres defensivas, y eran la residencia de las capas sociales más altas. De manera contraria, las casas más humildes se edificaban en las colinas. Aquí, el número de plantas y la decoración eran los signos que indicaban la jerarquización de las familias residentes en el ksar. Hoy se pueden seguir apreciando estos detalles, aunque no son sino la huella del pasado.

Seductor de Hollywood

La belleza de este emplazamiento unido a su carácter medieval han hecho de el una localización recurrente por diversos directores cinematográficos que han captado su magia y exotismo plasmándolo en algunas películas y series televisivas como La Momia, Gladiador, El Reino de los Cielos, La Joya del Nilo o Juego de Tronos.

Allá por 1962 Ait Ben Haddou comenzaba a hacer sus pinitos en el mundo del cine con la película Lawrence de Arabia y, más tarde, con La Joya del Nilo. El cine vinculado a la religión y el deseo de Hollywood de recrear Oriente Medio volvieron a situar a este lugar en la gran pantalla, esta vez de la mano de películas como La última tentación de Cristo (1988) o la serie televisiva Jesús de Nazaret.

La Momia será el éxito que vuelva a sacar al kasr del cajón a finales de la década de los 90. A ella le seguirán superproducciones como Alejandro Magno (2004); Babel (2006) Sáhara y El Príncipe de Persia: Las arenas del tiempo.

La última gran aparición en escena ha sido con la conocida serie Juego de Tronos que vio en este lugar el emplazamiento perfecto para recrear la ciudad de Yunkai. Fue precisamente allí donde se grabó una de las escenas más conocidas cuando la princesa Daenerys Targaryen libera a los esclavos de Yunkai.

¿Cómo llegar a Aït ben Haddou?

Fácil accesibilidad

Desde Marrakech: se pueden realizar tours que lo incluyen dentro del itinerario junto a otros lugares de interés, pero también existen excursiones de un solo día que te permiten disfrutar tanto de Aït Ben Haddou como de Ouarzazate. Otra opción es coger un coche de alquiler, que son unas 3 horas de carretera aproximadamente. Si lo que buscas es algo más económico puedes optar por el autobús, en este caso se tardan unas 5 horas en llegar Ouarzazate, justo antes de llegar —a unos 20 km— se encuentra el desvío al Kasr, puedes bajarte allí y coger un Grand Taxi (son unos 10 dirhams por persona). A diferencia del petit taxi, el Grand Taxi se utiliza para desplazamientos entre ciudades o trayectos urbanos cuando hay entre cuatro y seis pasajeros.

Desde Ouarzazate: esta se trata de la ciudad más importante dentro de las inmediaciones de Ait Ben Haddou. Aquí una de las opciones es aventurarse a regatear con los taxistas que se encuentran cerca de la estación de autobuses —Station Grand Taxi Tabount— para llegar por nuestra cuenta a visitar el lugar.